https://www.youtube.com/watch?v=YlOLmpOBwgg SILENCIO Y LITERATURA Consideraciones previas Estas líneas que siguen a continuación son los apuntes que he tomado para participar en el programa del 30 de abril de Luis Anchondo y que versará sobre el silencio y la literatura. Por supuesto, este texto solo comprende una parte de la emisión. Por un lado, participamos dos ponentes y desconozco, más allá del título, de por dónde vendrán los tiros, pues una de las características principales de estas charlas es que debe haber manga ancha para la improvisación y lo que salga... Así que esto no es más que un guion orientativo. Si me decido a publicarlo en esta entrada es porque creo que, quizás, si a alguien le interesa la relación entre literatura y silencio, aquí puede echar mano de algún ejemplo y, aunque solo sea una muy breve y fina pincelada de acuarela, conocer la forma en que trato el silencio y sus alrededores en mi obra de ficción. ...
Entradas
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
De un tiempo a esta parte, participo con Luis Anchondo en una serie de charlas que cristalizan en unos vídeos que aparecen en Youtube. La idea de estas charlas es que sean informales y que capten, en la medida de lo posible, la atención de los espectadores. Conseguir que alguno de ellos se acerque a la lectura desde nuestras modestas aportaciones sería el objetivo deseable. Sin embargo, como escritor, siento que aunque las intervenciones son interesantes me falta algo. ¡Escribir! O, al menos transcribir parte de esas conversaciones, los apuntes que tomé, fuentes e información que no aparecen en los vídeos. ¿Quién sabe? Quizás en próximas entregas pueda aportar y completar mis intervenciones visuales con algún texto que pueda incluir aquí, en este blog. Por el momento, aquí va el enlace del vídeo que versa sobre "Literatura y mar" https://www.youtube.com/watch?v=QlTkMGgLIQE&t=2928s
Todavía sigo por ahí.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
No soy muy aficionado a internet. No tengo redes sociales y de no ser porque busque una información determinada apenas me conecto fuera de las horas de trabajo. Pero eso no significa que no exista en las redes. Así, tengo una página web que utilizo como escaparate de mis obras publicadas y un par de blogs activos además de otro inactivo (Luz Difusa) que no me decido a eliminar porque me trae buenos recuerdos de la época en la que estrené la obra de teatro homónima. Si ahora me decido a escribir sobre un aspecto relacionado con lo digital es porque me sorprendió la afirmación de uno de mis alumnos en clase. "Sabes, el otro día me aburría y vi tu entrevista". Me quedé con la mosca detrás de la oreja. Le pregunté que a cuál entrevista se refería y me explicó de lo que hablaba en ella. La recordé, también el momento en que se grabó. Ciertamente he de reconocer que si salió tan espontánea es porque desconocía que en ese momento me grababan. Sí, es cierto, delante de mí había un...
Hum! Breve disquisición entre el arte novelesco y la tortilla de patatas
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Normalmente estoy de buen humor. Hoy estoy de un humor aceptable. Mi humor mejorará en breve pues desde la cocina llega el olor de una tortilla de patatas con pimientos rojos que prepara mi mujer. Probablemente las tortillas de mi mujer sean, en comparación, mucho mejores que mis libros. Pero yo no sé hacer tortillas de manera que debo conformarme con escribir libros. Los libros no son tan nutritivos, ni siquiera suelen tener la mitad de huevos de una tortilla de seis huevos. A pesar de ello, hay seres humanos, semejantes a mí, que andan sobre dos piernas y que tienen el cuerpo implume que prefieren una novela a ese maravilloso producto culinario orgullo de la cocina española y europea. ¡Allá ellos y su conciencia! Dicho esto, se ha de reconocer que la tortilla española (en sus diferentes variedades) y las novelas tienen diversos puntos en común que no deben pasarse por alto. Por ejemplo, las dos necesitan de que el maestro que las produce tenga buen pulso, un orden mental adecuad...
NOS VEMOS EN EL INFIERNO (segunda parte:final)
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Al principio no comprendí el enfado de José. Me había fijado en como la cesta salió rebotada y luego de volar unos metros quedó tumbada boca abajo. Poco después nuestro guía se agachó y pasó la mano sobre la tierra removida del bosque. Entonces empecé a entender lo que había sucedido. Al mirar hacia delante comprobé que todo el suelo del bosque estaba "peinado", vuelto del revés en unos surcos que habían arrancado cuanto formaba el manto vegetal. Estaba claro, ese día no cogeríamos "rovellons", níscalos, pero eso carecía de importancia. En realidad habíamos salido a dar un paseo por el pinar. Si, además, conseguíamos unas setas, mejor que mejor pero si volvíamos de vacío no pasaba absolutamente nada. - Lo han jodido todo, los muy cabrones. Entonces él nos explicó, como algunas brigadas de delincuentes se organizaban en grupos, montaban en furgonetas y armados de rastrillos expoliaban todos los montes para cargar doscientos o trescientos...
NOS VEMOS EN EL INFIERNO (primera parte)
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Cuando uno era tiernamente joven ( y no solo de espíritu, es decir, de boquilla), de eso hace ya unos cuantos años, un grupo musical español, vasco para más señas, que respondía al nombre de Dinamita pa los pollos, popularizó una canción sencilla y pegadiza, sin más pretensiones que gustar y ser bailada por todos. De su letra, más allá de las cuatro palabras que conforman el título, hasta el día de hoy, en que he acudido a Internet, no guardaba absolutamente ningún recuerdo pero su estribillo se repite, contra mi voluntad, en mi mente con machacona insistencia: Nos vemos en el infierno . Se repite mientras contemplo como los albañiles trabajan frente a mi despacho, al otro lado de la calle, lo hacen provistos de guantes y mascarillas reglamentarias para protegerse del aliento de sus compañeros. Se repite mientras leo las cifras que hace oficiales el gobierno y que, seguramente a la baja, hacen referencia a los estragos que la pandemia genera. Se repite mi...
HIKIKOMORI
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Esta misma tarde, mientras contemplaba el pedazo de calle que se observa desde el despacho, he descubierto una escena que imaginaba extraña, excepcional y que, después de consultar algunas fuentes de información, no lo era tanto. Me refiero al hecho de que un niño no quería permanecer en la vía pública, aprovechar ese espacio de tiempo que se les permite a los más pequeños para relajarse del confinamiento a que han estado sometidos durante semanas. Para cuando escribo estas líneas ya hace unos días que a los niños se les permite salir. Sin embargo, mi infantil protagonista tira con fuerza de la mano de su progenitor y patalea para regresar a casa, para volver a encerrarse en su minúsculo cuarto. Hikikomori. En Japón, alrededor de dos millones de personas (en su mayor parte jóvenes) viven recluidos en sus viviendas, en sus dormitorios. Son los Hikikomori. Permanecen durante años aislados del mundo, sin atreverse a interaccionar con su sociedad, con s...