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LA DAMA DE VALENCIA; SCHACHS D´AMOR.

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https://leer.amazon.es/kp/embed?asin=B09DBV1V24&preview=newtab&linkCode=kpe&ref_=cm_sw_r_kb_dp_464J7XG9GD3AQAD52C6R         Schachs d´amor , jaques de amor, es un poema escrito por Mosén Fenollar en 1475. Tiene un par de gracias. La primera es su perfección formal (animo a los visitantes de este blog a que lo lean). La segunda es que en él aparece una nueva figura, la dama de Valencia o poderosa (también las malas lenguas la denominaron "loca") que cambiará la fisonomía y el modo de jugar al ajedrez (tanto que las dos variantes se podrían considerar juegos diferentes, a pesar que las piezas que participan y el tablero son los mismos). Las circunstancias en que se produjo este "poema-partida" no son del todo conocidas y no hay nada seguro, así que me permito recrearlas, sin ánimo de llevar la contraria a los que creen que el asunto sucedió de otra forma.      Me resulta fácil imaginarme la escena (de hecho me resulta sencillo ver ...

LA DAMA DE VALENCIA. Una novela histórica

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 Determinados paisajes, el barrio histórico de la ciudad, los recuerdos infantiles..todos ellos parecen inmutables. Como si siempre hubieran sido iguales y mantenido idénticos a sí mismos desde siempre.  También, en otros ámbitos, en apariencia más flexibles a las variaciones en el tiempo, descubrimos que todo permanece o ha sido siempre igual. Esto es así incluso en algo tan relativamente nuevo como alguos deportes, tales como el fútbol o el baloncesto que apenas tienen poco más de cien o ciento veinte años de antiguedad.  Sin embargo, a poco que rascamos y sin necesidad de peinar canas, sabemos que no hace tanto que el tiro de tres puntos se incorporó al baloncesto y que la puntuación de los partidos en la Liga de fútbol era diferente hasta hace bien poco. Los cambios son constantes en muchos ámbitos, pero en esta entrada quiero referirme al ajedrez . Muy posiblemente, nadie de quienes lean estas líneas reuerden un cambio sustancial en el desarrollo del juego en los mo...
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 Física cuántica Corría el año 1900 cuando Max Planck acertó a exponer la necesidad de un constante para que los números le salieeran. Sí, la catástrofe del ultravioleta, había trastornado a buena parte de los mejores físicos de la época. El comportamiento de un proceso natural, a mayor frecuencia mayor energía, no solo no se cumplía sino que la energía cuando se acercaba a las frecuncias del ultravioleta tendía a cero ¡una catástrofe! Es como si queriendo fabricar hielo construímos una antorcha térmica. Este suceso fue la puerta de entrada por la que la física cuántica se coló en nuestras vidas y nos permitió pensar en ideas como el teletransporte, la indeterminación o la curiosa paradoja del gato de Shrödinger con el que encabezo estás líneas. En el siguiente vídeo hablo de ello con Luis Anchondo.  Únicamente un par de preciosiones, la primera es que, después de más de cien años de existencia de física cuántica, sabemos que esta no es exclusiva de las partículas subatómicas...
https://www.youtube.com/watch?v=YlOLmpOBwgg   SILENCIO Y LITERATURA Consideraciones previas Estas líneas que siguen a continuación son los apuntes que he tomado para participar en el programa del 30 de abril de Luis Anchondo y que versará sobre el silencio y la literatura. Por supuesto, este texto solo comprende una parte de la emisión. Por un lado, participamos dos ponentes y desconozco, más allá del título, de por dónde vendrán los tiros, pues una de las características principales de estas charlas es que debe haber manga ancha para la improvisación y lo que salga...             Así que esto no es más que un guion orientativo. Si me decido a publicarlo en esta entrada es porque creo que, quizás, si a alguien le interesa la relación entre literatura y silencio, aquí puede echar mano de algún ejemplo y, aunque solo sea una muy breve y fina pincelada de acuarela, conocer la forma en que trato el silencio y sus alrededores en mi obra de ficción. ...
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 De un tiempo a esta parte, participo con Luis Anchondo en una serie de charlas que cristalizan en unos vídeos que aparecen en Youtube. La idea de estas charlas es que sean informales y que capten, en la medida de lo posible, la atención de los espectadores.  Conseguir que alguno de ellos se acerque a la lectura desde nuestras modestas aportaciones sería el objetivo deseable. Sin embargo, como escritor, siento que aunque las intervenciones son interesantes me falta algo. ¡Escribir! O, al menos transcribir parte de esas conversaciones, los apuntes que tomé, fuentes e información que no aparecen en los vídeos. ¿Quién sabe? Quizás en próximas entregas pueda aportar y completar mis intervenciones visuales con algún texto que pueda incluir aquí, en este blog. Por el momento, aquí va el enlace del vídeo que versa sobre "Literatura y mar" https://www.youtube.com/watch?v=QlTkMGgLIQE&t=2928s

Todavía sigo por ahí.

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  No soy muy aficionado a internet. No tengo redes sociales y de no ser porque busque una información determinada apenas me conecto fuera de las horas de trabajo. Pero eso no significa que no exista en las redes. Así, tengo una página web que utilizo como escaparate de mis obras publicadas y un par de blogs activos además de otro inactivo (Luz Difusa) que no me decido a eliminar porque me trae buenos recuerdos de la época en la que estrené la obra de teatro homónima. Si ahora me decido a escribir sobre un aspecto relacionado con lo digital es porque me sorprendió la afirmación de uno de mis alumnos en clase. "Sabes, el otro día me aburría y vi tu entrevista".  Me quedé con la mosca detrás de la oreja. Le pregunté que a cuál entrevista se refería y me explicó de lo que hablaba en ella. La recordé, también el momento en que se grabó. Ciertamente he de reconocer que si salió tan espontánea es porque desconocía que en ese momento me grababan. Sí, es cierto, delante de mí había un...

Hum! Breve disquisición entre el arte novelesco y la tortilla de patatas

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Normalmente estoy de buen humor. Hoy estoy de un humor aceptable. Mi humor mejorará en breve pues desde la cocina llega el olor de una tortilla de patatas con pimientos rojos que prepara mi mujer. Probablemente las tortillas de mi mujer sean, en comparación, mucho mejores que mis libros. Pero yo no sé hacer tortillas de manera que debo conformarme con escribir libros. Los libros no son tan nutritivos, ni siquiera suelen tener la mitad de huevos de una tortilla de seis huevos. A pesar de ello, hay seres humanos, semejantes a mí, que andan sobre dos piernas y que tienen el cuerpo implume que prefieren una novela a ese maravilloso producto culinario orgullo de la cocina española y europea. ¡Allá ellos y su conciencia! Dicho esto, se ha de reconocer que la tortilla española (en sus diferentes variedades) y las novelas tienen diversos puntos en común que no deben pasarse por alto.  Por ejemplo, las dos necesitan de que el maestro que las produce tenga buen pulso, un orden mental adecuad...