FLORENCI, ÚLTIMA META
FLORENCI Tuve el privilegio de que Florenci Bistuer fuese mi entrenador de atletismo. Para aquellos que desconocen el cometido de un entrenador de esta clase, diré que es lo más parecido que se puede encontrar hoy en día a un humanista, a un hombre del Renacimiento. Un entrenador de mediofondo, en concreto, lo es todo. Sin él, un atleta no es más que un castillo de naipes que a la mínima brizna de aire inesperado se vendrá abajo. En el caso de Florenci ese TODO era mucho más amplio todavía de lo que la palabra parece sugerir. Su labor no se limitaba a la mejora de tal o cual cualidad atlética (la potencia anaeróbica, el VO2 máx., etc.) sino que, además de escucharte (recuerdo que mis conversaciones con él giraron en una ocasión entre las diferencias de estilo entre Kafka y Cela; otras hablamos de lámparas y muchas otras de ese mundo entre circular y doblemente parabólico que es una pis...